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28 junio 2016

LIBROS -ANDRÉS TRAPIELLO (2)


MOLIÈRE - (Biografía) por Ramón Fernández
y


MOLIÈRE
Biografía, por Ramón Fernández
EDICIONES LA NAVE
Edición de 3.000 ejemplares - Ilustrada, con retrato y autógrafo de Molière 
1932- Madrid - Primera edición


Retrato de Molière por Mignard
(Fot.Giraudon, París)
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A modo de explicación

Andrés Trapiello: 'APENAS SENSITIVO', 

Conocía algunos de los artículos de este escritor, y su gusto por el arte, pero no había leído ninguno de sus diarios o novelas hasta que, hace unos años, me llamó la atención el reloj de sol de la portada -en negro- como en un comentario ya  relaté a Rosa, en su Blog 'Cocinamos entre todos'.  

El autor, dice: “se encuentra en la fachada de la Villa delle Ginestre, en Torre del Greco, al pie del Vesubio, donde Leopardi pasó un tiempo tratando de restablecer su siempre quebrantada salud”

En días sucesivos, quienes no tengan este libro  -uno de los varios que ya componen el título general de Salón de pasos  perdidos-,  entenderán el porqué de haber fotografiado su volumen junto al de la Biografía de Molière, de Ramón Fernández, traducida por Luis Cernuda.
Continuará

Río arriba, río abajo
Composición de Ángel Barja
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Hoy lo dejo aquí.

Quisiera hacer una pequeña aportación a la lectura de Larra, que ocupa ahora al profesor Ojeda y a los compañeros de La acequia, y espero llegar a tiempo mañana. 

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26 junio 2016

MÚSICA - POESÍA - BLOGS - LIBROS: ANDRÉS TRAPIELLO (1)

'APENAS SENSITIVO'
EDITORIAL PRE-TEXTOS
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(Copio de 'APENAS SENSITIVO')
p.176…"Antes de llegar a la Puerta del Ángel vimos entre el gentío a un artista callejero con aspecto de mendigo, joven y delgado, que había montado en una de las aceras un tinglado de marionetas. Eran preciosas, de madera, y parecían muy antiguas, vestidas pobremente. Representaban a músicos callejeros. Eran, como si dijéramos, metamarionetas. Algunas de ellas eran iguales al que las manejaba, barbudas y flacas, y aunque los muñecos fuesen vestidos de frac, estos eran unos fracs viejos, abollados, polvorientos, que no se diferenciaban demasiado de las ropejas que vestía su dueño. Las vi al paso, y me electrizaron, ellas y la música que interpretaban.[…]Los músicos llevaban todos su instrumento en la mano, dos violinistas, un flautista, un trompetista, un contrabajo y un pianista. No se sabía cómo podía hacerlos moverse a todos de aquella manera. Al lado había puesto un magnetófono. Los músicos tenían una expresión muy triste. Casi todos eran calvos o tenían unas guedejas amarillentas o blancuzcas que les colgaban del cogote, como los viejos profesores de conservatorio que además han de tocar en los cafés, para poder llegar a fin de mes.
El pobre que movía las marionetas sólo podía moverlas de dos en dos, de modo que los otros cuatro músicos se limitaban a oír a sus compañeros, sentados en unas sillas, muy circunspectos y serios, esperando su turno delante de sus atriles, mientras aquellos tocaban.
Cuando nosotros llegamos, el que estaba interpretando era el pianista, con los faldones del frac colgándole detrás de la banqueta, acompañado del flautista. Era una sonata de Mozart, preciosa. [ …]El titerero movía sutilmente los hilos, nada, imperceptiblemente, porque los músicos no eran de la escuela de Paganini ni de Liszt, histéricos y gesticulantes, sino que parecían ensimismados, como si ellos mismos estuviesen escuchando esa música dentro de sí mismos, y no quisieran hacer ruido ni ningún movimiento que les distrajera de eso. Fue un milagro. Parecían recordarnos a todos lo que éramos y lo que íbamos a ser durante todo un día, marionetas, pero no tan concertadas. Le entraban a uno ganas de sentarse en el bordillo de la acera y confesarles a aquellos muñecos de madera las cosas tan penosas que hemos de hacer en esta vida. Lo más extraño es que la gente, indiferente, pasaba de largo. El titerero trabajaba concentrado en sus muñecos, pero se veía que también oía él la música por dentro, porque no se le despintaba de la boca una sonrisa seráfica. 
[…] el pianista levantó del teclado una mano y me dijo adiós, y nosotros nos fuimos con la música aquella maravillosa deshojándosenos en el alma."
 Andrés Trapiello

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He encontrado en YouTube  
'Marionette of the Amsterdams Marionetten Theater'
Mozart a los 11 años tocando el piano
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A modo de explicación

En el blog de Rosa, encontré un poema que me gustó
de  Andrés Trapiello
y dije que haría un post, hablando de 'APENAS SENSITIVO', libro del mismo autor que leí hace unos años, -la edición que tengo es del 2011- pero recordaba las imágenes que describía en el texto que he escogido, que el escritor situaba en:

Al preparar la entrada, y buscar músicos callejeros, he encontrado este vídeo que me ha conmovido, más aun que cuando leí esas páginas por primera vez. Un violinista casi anciano, artista callejero, zurdo, tocando las danzas  Czardas de Vittorio Montti. 

Y he pensado -una vez más- lo injusta que es la vida, o la suerte, o qué sé yo, con muchas personas.


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