03 noviembre 2016

MIGUEL DE UNAMUNO - NIEBLA (1)



Fotografía de internet
(Todo colección)
Editorial Renacimiento. 1914 - primera edición

PRÓLOGO  
“Se empeña don Miguel de Unamuno en que ponga yo un prólogo a este su libro en que se relata la tan lamentable historia de mi buen amigo Augusto Pérez y su misteriosa muerte, y yo no puedo menos sino escribirlo, porque los deseos del señor Unamuno son para mí mandatos, en la más genuina acepción de este vocablo.”
[…]"Parecerá acaso extraño a alguno de nuestros lectores que sea yo, un perfecto desconocido en la república de las letras españolas, quien prologue un libro de don Miguel que es ya ventajosamente conocido en ella, cuando la costumbre es que sean los escritores más conocidos los que hagan en los prólogos la presentación de aquellos otros que lo sean menos."
[…]"Yo no puedo prever ni la acogida que esta nivola obtendrá de parte del público que lee a don Miguel, ni cómo se la tomarán a éste."
[…]"Y menos mal que ese ingenuo público no parece haberse dado cuenta de alguna otra de las diabluras de don Miguel, a quien a menudo le pasa lo de pasarse de listo,"
[…] Lo erótico y lo metafísico se desarrollan a la par. La religión es guerrera; la metafísica es erótica o voluptuosa. Es la religiosidad lo que le hace al hombre ser belicoso o combativo, o bien es la combatividad la que le hace religioso, y por otro lado es el instinto metafísico, la curiosidad de saber lo que no nos importa, el pecado original, en fin, lo que le hace sensual al hombre, o bien es la sensualidad la que, como a Eva, le despierta el instinto metafísico, el ansia de conocer la ciencia del bien y del mal. Y luego hay la mística, una metafísica de la religión que nace de la sensualidad de la combatividad
[…]"Mucho se me ocurre atañedero al inesperado final de este relato y a la versión que en él da don Miguel […]
[…]"Creo tener pruebas fehacientes en apoyo de mi opinión; tantas y tales pruebas, que deja de ser opinión para llegar a conocimiento. Y con esto acabo." 
                                                                          VÍCTOR GOTI.
POST-PROLOGO 

"De buena gana discutiría aquí alguna de las afirmaciones de mi prologuista, Víctor Goti, pero como estoy en el secreto de su existencia ––la de Goti––, prefiero dejarle la entera responsabilidad de lo que en ese su prólogo dice. "[...]
                                                                                                M.DE U.
NIEBLA-MIGUEL DE UNAMUNO-1928
(fotografía de internet-Todo colección)
--
PRÓLOGO A ESTA EDICIÓN
O SEA
 HISTORIA DE «NIEBLA»

"La primera edición de esta mi obra ––¿mía sólo?–– apareció en 1914 en la Biblioteca «Renacimiento», a la que luego se la han llevado la trampa y los tramposos. Parece que hay otra segunda, de 1928, pero de ella no tengo más que noticia bibliográfica. No la he visto, sin que sea le extrañar, pues en ese tiempo se encontraba la dictadura en el poder y yo desterrado, para no acatarla, en Hendaya. En 1914, al habérseme echado ––más bien desenjaulado de mi primera rectoría de la Universidad de Salamanca, entré en una nueva vida con la erupción de la guerra de las naciones que sacudió a nuestra España, aunque esta no beligerante. Dividiónos a los españoles en germanófilos y antigermanófilos ––aliadófilos si se quiere––, más según nuestros temperamentos que según los motivos de la guerra. Fue la ocasión que nos marcó el curso de nuestra ulterior historia hasta llegar a la supuesta revolución de 1931, al suicidio de la monarquía borbónica. Es cuando me sentí envuelto en la niebla histórica de nuestra España, de nuestra Europa y hasta de nuestro universo humano.  Ahora, al ofrecérseme en 1935 coyuntura de reeditar mi NIEBLA, la he revisado, y al revisarla la he rehecho íntimamente, la he vuelto a hacer; la he revivido en mí. Que el pasado revive; revive el recuerdo y se rehace."
[…]"Esta ocurrencia de llamarle nivola ––ocurrencia que en rigor no es mía, como lo cuento en el texto–– fue otra ingenua zorrería para intrigar a los críticos. Novela y tan novela como cualquiera otra que así sea. Es decir, que así se llame, pues aquí ser es llamarse. ¿Qué es eso de que ha pasado la época de las novelas? ¿O de los poemas épicos? Mientras vivan las novelas pasadas vivirá y revivirá la novela. La historia es resoñarla."
[…]"Se me ha ido el alma de la vida gota a gota, y alguna vez a chorro. ¡Pobres mentecatos los que suponen que vivo torturado por mi propia inmortalidad individual! ¡Pobre gente! No, sino por la de todos los que he soñado y sueño, por la de todos los que me sueñan y sueño. Que la inmortalidad, como el sueño, o es comunal o no es. No logro recordar a ninguno a quien haya conocido de veras ––conocer de veras a alguien es quererle, y aunque se crea odiarle–– y que se me haya ido sin que a solas me le diga: «¿Qué eres ahora tú?, ¿qué es ahora de tu conciencia?, ¿qué soy en ella yo ahora?, ¿qué es de lo que ha sido?» Esta es la niebla, esta la nivola, esta la leyenda, esta la vida eterna... Y esto es el verbo creador, soñador.[…]Augusto Pérez nos conminó a todos, a todos los que fueron y son yo, a todos os que formamos el sueño de Dios ––o mejor, el sueño de su Verbo––, con que habremos de morir. "[…]
Salamanca, febrero 1935.
--

A modo de comentario

Nos llama la atención, desde el comienzo, la personalidad de Unamuno haciendo una obra distinta a lo anterior, llevando la contraria hasta en la elección del prologuista.
Y vemos, como él es el que va a marcar el camino y el destino a sus personajes. Y sus eternas preguntas, y sus dudas. Y por encima de todo, el paso del tiempo, con sus cambios inevitables. 
 "Pensé un momento si hacerla de nuevo, renovarla; pero sería otra... ¿Otra? Cuando aquel mi Augusto Pérez de hace veintiún años –– tenía yo entonces cincuenta–– se me presentó en sueños creyendo yo haberle finado y pensando, arrepentido, resucitarle, me preguntó si creía yo posible resucitar a don Quijote, y al contestarle que ¡imposible![...] «¿Y si te vuelvo a soñar?», él: «No se sueña dos veces el mismo sueño. Ese que usted vuelve a soñar y crea soy yo será otro..» ¿Otro? ¡Cómo me ha perseguido y me persigue ese otro!"

https://www.youtube.com/watch?v=fHECa7DIvVk
'Morir soñando'
--
MIS OTROS BLOGS:

8 comentarios:

Pedro Ojeda Escudero dijo...

He aquí sintetizada la genialidad de Unamuno, desde luego.
Comenzamos nueva aventura lectora.

Celia Segui dijo...

Esa novela es una joya. La he leído y releído.
Besos.

La seña Carmen dijo...

Seguimos por parecidas sendas. El autor y sus muchos personajes vistos desde tantos y tantos ángulos.

Ele Bergón dijo...

Leí la novela hace tiempo y recuerdo que me encantó, pero creo que en esta nueva lectura, como bien me dice Pancho, le sacaré mucho más provecho. Buen resumen del Prólogo.

( He recibido tu correo, me alegro que todo te haya llegado. Parece que los del Archivo Municipal sí saben hacer los deberes, lo tendré en cuenta. Estoy leyendo el libro de Agustín Merino y estoy cogiendo muchas notas. Es muy interesante)

Besos

Abejita de la Vega dijo...

Sólo Unamuno es capaz de comenzar un libro con una autoparodia. El Unamuno que presenta el ficticio Víctor Goti es un Unamuno exagerado que arremete contra unos y otros.
Me encanta el Unamuno contra esto y contra aquello.
Fue un gran escritor y mucho más.
Un placer visotarte Gelu.

PENELOPE-GELU dijo...

Buenos días, profesor Ojeda:

Entraremos en Niebla. Leer a Unamuno, en este momento, después de conocer algunas de sus obras, su biografía –por Emilio Salcedo-, los escritos de sus alumnos, como José Sánchez Rojas, Fernando Onís, Fernando IscarPeyra, Francisco Antón Casaseca, y de algunos de sus coetáneos, nos hace llenarnos de preguntas, casi tantas como su personaje Augusto Pérez.

Un abrazo

Gelu dijo...


Buenos días, Celia:

Disfrutarás de nuevo. Y verás como en la lectura compartida, encontrarás detalles que te habían pasado por alto.

Abrazos.

Gelu dijo...


Buenas tardes, María del Carmen Ugarte:

En esta ocasión, con las aportaciones de cada lector, como nos ha ocurrido en La acequia con otros autores, entraremos en el mundo de Augusto Pérez, que es lo que desde el inicio pretende don Miguel.

Un abrazo