17 mayo...he comentado a Carmen Bravo, la viuda de Mompou, que estoy estudiando la Música callada. La mesa redonda en homenaje a Theodor W. Adorno...participábamos Ramón Barce, Albert Sardà, Josep Soler y yo.
18 de mayo...Agustín González Acilu...para escucharme su Partita nº 2 ...21 de mayo...Tengo muchos prejuicios sobre los concursos de interpretación musical. ...22 de mayo....Una emocionante sorpresa ha sido el homenaje que hoy me ha hecho la Real Academia de Bellas Artes.
...31 de mayo...Demasiadas incógnitas perviven sobre la relación... entre Sylvia Plath y Ted Hughes
...1 de junio...Pienso en mi trabajo...si dar conciertos, hacer conferencias, enseñar y escribir...es útil para alguien? ...Debería estar practicando p.66...10 de junio...notas al programa para un concierto de Guillermo González en el Auditorio Nacional de Madrid...presentación de Sonora Ensemble.
...16 de junio...Microcosmos 16 de junio...Yeats..."La educación no es llenar el cubo, sino encender el fuego" 19 de junio...Homenaje en Madrid a Guillermo González
21 de junio...Benet Casablancas...Tres aforismos... Benet...hay que formar a las personas para que no se limite la capacidad de elección del individuo, que sólo puede ser libre con una educación sin prejuicios ni limitaciones" p.71...6 julio...."Tras un largo trayecto en coche[...]Ahí estaba: una peligrosa mezcla de palacio y fantasmagórico castillo[...]Salió el dueño. Hacía demasiados años que no hablábamos. ...había algo preso entre aquellos muros que me atraía excepcionalmente: una esplendorosa biblioteca[...]me permitió contemplar unsantuario[...]incunables que como ya suponía habían sido robados. p.73...Y terminó gritando, con el libro ya cerrado: ”Y me es extraño el vicio en el que crees haberme sorprendido”. Este fragmento de Hipólitoescrito por Eurípides y traducido por Rodríguez Adrados [...]Lo que acababa de suceder era un claro aviso para la discreción. ...10 julio...Mi padre está ingresado en el hospital
14 julio...Esta tarde he vuelto a leer Esta salvaje oscuridad de Harold Brodkey...
La lectura en el hospital, acompañando a mi padre, ha sido aún más intensa que en la primera ocasión.
Dice Brodkey que ”el hospital es como una terminal de autobuses en fin de semana; está repleto de abominables, enloquecidas, lánguidas mercancías humanas de paso”.
Seguimos conociendo al autor, en estos días de mayo a 20 de julio, llenos de lecturas, música y poesía. Impresionante este párrafo, del día 14 de julio: "Miro a mi padre. Está tranquilo. No sabe que el cáncer ha invadido su cuerpo. Su vida y la nuestra. Lo demás está cubierto por un manto de silencio, por una distancia que no es sólo indiferente al mundo, pues el resto del mundo ni siquiera existe dentro de esta salvaje oscuridad"
La semana pasada me di un paseo por la Red, buscando información, hasta tener el libro
Esperaba haberlo recibido ya, pero con tantas fiestas seguramente habrá retrasos en los envíos.
Mostraré parte de lo que he recogido en internet.
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Copio:
"Abella parte de la intensa relación epistolar que entre 1948 y 1953 sostuvieron el poeta José Fernández Arroyo y una alemana de filiación nacionalsocialista (nazi), dueña de un pasado "turbio y doloroso" como consecuencia de la II Guerra Mundial y de la cual acabó enamorándose.
La historia, ha resumido el autor, "ha sido siempre un poco parcial porque siempre ha atendido a la voz de los ganadores y nunca ha tenido en cuenta la de los perdedores".
"Si bien todas las atrocidades cometidas por el régimen nazi son incuestionables, también hay que pensar que el horror no es exclusivo de una determinada ideología política", ya que siempre "va a pesar en el mismo platillo de la balanza", en contra de la condición humana.
Todos son víctimas, incluso los ganadores de las guerras, como deja entrever Abella a través de las confidencias de su protagonista alemana."
El burgalés José Antonio Abella presenta su novela 'La sonrisa robada'
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(En YouTube, con fecha 2010) Debo decir que, cuando descubrí este video, hace unos días, José Antonio Abella me ganó por su sencillez, y ¡cómo no!, también me conmovieron sus palabras, desde la habitación de D. Antonio Machado, en Segovia.
La barbarie de la guerra, no deja espacio para apreciar lo bello que brinda la naturaleza,
que en esos años terribles seguiría su curso estacional.
Se me ha ocurrido traer esta música maravillosa, con imágenes que un usuario dejó en YouTube :
[...]"Edelgard es una joven alemana de Stettin que, brutalmente desalojada de su hogar por las tropas de liberación rusopolacas al finalizar la Segunda Guerra Mundial (1945), consigue finalmente refugiarse en Flensburg (Schleswig-Holstein) en compañía de su padre y de su hermana Sigrid [...]
He encontrado poesía, en este libro. Es un libro valiente, como sus dos protagonistas, el niño y el viejo cabrero.
Desde la dedicatoria inicial he imaginado queel autor quería hacer un reconocimiento a alguna historia que quizás hubiera oído contar de viva voz.
En las 221 páginas hemos acompañado 'al chico', nos hemos escondido y guardado silencio con él, hemos tosido con el humo y respirado por la saetera; sentido calor, hambre, cansancio, miedo, rabia y sed.
Señalaré algunas frases y párrafos:
"Pág.22 [...]Quizás frutales en los bordes de los caminos,
fuentes de agua limpia, largas primaveras. Le resultó imposible concretar una
expectativa cierta...
Dirigiéndose hacia el norte se estaba alejando de pueblo,
del alguacil y de su padre.
Pág.42[...]Una y otra vez le vino a la cabeza el tonel de la casa. En él guardaban el agua de lluvia.
Pág.43[...]Su madre se encargaba de acudir al caño de la plaza con un cántaro de una arroba para que el nivel del agua no bajara de la marca que había en el interior de la cuba. Era una orden del padre.
[...]Recordó la tarde en que el padre irrumpió ...
[...]sacó su navaja. La madre abrió la boca...
Pág.52[...]cazando codornices con su tirachinas. Había aprendido a
tratar a los hurones[...]había acompañado a su padre a cazar conejos con
ellos...
Pág.83[...]Tumbado, repasó el firmamento en busca de las constelaciones que conocía, y cuando hubo terminado, dirigió su mirada a
la luna creciente.
Pág.83[...]Recordó la primera vez que entró en aquel lugar. Lo
acompañaba su padre....
...Los dos esperando en el recibidor sombrío, con el padre
retorciendo el gorro contra el pecho. El artesonado oscuro y la larga sala
repleta de cabezas de muflones, venados y toros.
- ¿Es este tu chico?
-Sí, señor.
-Es un niño hermoso.
Pág.91[...]-Lo único que sé es que el alguacil no tiene jurisdicción
aquí.
El chico escuchó la palabra “alguacil” en boca del pastor y
sintió como la sangre le ardía en los talones y cómo esa flama subía desde el
suelo y le abrasaba por dentro como sólo lo hace la vergüenza. Escuchar el
nombre de Satán en labios de otro... otro
Pág.96[...]-Buenas tardes, viejo.
-Señor
-¿Ahora me llamas señor?
La voz del alguacil sonó cortante entre las piedras. El
niño, tras la tapia, sintió que se le erizaba el pelo de la nuca...
.[...]y cómo se le empapaban las botas.
Pág.118[...]seis cabras muertas. El perro y el macho han
desaparecido.
[...]el cadáver decapitado del macho flotando en el agua con
la tripa abierta. Todas las moscas...
Pág.123[...]y lloró como un San Sebastián en su martirio de
saetas.
Pág.125[...]Al muchacho se le llenaron los ojos de lágrimas pero
ni rompió a llorar ni se sorbió los mocos. Simplemente se quedó junto al viejo
encorvado, sintiendo el roce del cielo con la Tierra...
[...]Imaginó un molino de agua en un hayedo y también
horizontes como serruchos mellados. El cielo penetrando en la tierra,
derramándose sobre ella y, en dirección contraria, los picos elevándose en lo
alto. Morada de los dioses. El paraíso del que tanto hablaba el cura. Un tapiz
verde en el que los árboles reposaban negligentes, ajenos a su propia
abundancia. Arces, abetos, cedros, robles, pinos de Flandes, helechos. Agua
brotando entre rocas siempre húmedas. Fresco musgo tapizándolo todo. Charcas
donde la transparencia era ley y el sol iluminaba los lechos pedregosos.
Torrentes momentáneamente remansados, donde la luz dibujaba espirales iridiscentes.
De repente, el niño se sorbió los mocos,...
Pág.126...”Guárdate de la gente del pueblo”.
Pág.128...“Guárdate de la gente del pueblo”
Pág.128...su magma de pensamientos y recuerdos. El hoyo, la
palmera, el emplasto, la saetera, el pene del cabrero,las colillas del
alguacil.
Pág.144...Sueña que lo persiguen. El sueño de siempre
Pág.145...Se despertó solo y encadenado por la muñeca
izquierda a la única columna de la sala
Pág.147.[...]Pensó en su familia tratando de hallar algún
consuelo, pero no lo encontró porque había sido ella la que le había empujado
hasta aquel lugar...
[...]un cenicero de lata. En él una única colilla marrón
cuya visión le hizo palidecer.....
Pág.152[...]lo miraba fijamente como si hubiera dominado a
un toro con el pensamiento.
Pág.153[...]Daban veinticinco monedas a quien aportara
información fiable de su paradero
Pág.154[...]Pensó que el infierno que le esperaba al final
de sus días no debía ser muy diferente del sufrimiento en el que vivía. Que
aquel pozo flamígero, cargado de almas negras, bien podía ser el llano con su
caterva de mezquinos.
Pág.155 [...]Pensó en el cabrero, en su padre y, por
último, en el alguacil.
[...]le arreó una patada en la boca que le envió de
regreso al lugar en el que estaba antes
[...]Dio dos pasos hacia atrás y luego le propinó una
nueva patada en la cara que le destrozó la nariz. Ése era el tamaño de su
desasosiego.
Pág.161[...]el chico le narró al cabrero su peripecia.
-Hay que encontrar al inválido antes de que los
cuervos lo maten.
Pág.162[...]Entendió que el viejo no sería quien le
entregara la llave al mundo de los adultos, ese en el que la brutalidad se
empleaba sin más razón que la codicia o la lujuria....
[...]La intemperie le había empujado mucho más allá de lo que sabía y de lo que no sabía acerca de la vida.
[...]También él es hijo de Dios.
Pág.164[...]Por las tardes, después
de terminar el trabajo con las cabras y de acomodar al viejo en su jergón, se
sentaría en el borde de aquel balcón y contemplaría la llanura, y la vería
brumosa y lejana. Desde su atalaya de abundancia, convocaría a los ángeles y
los arcángeles para que llevaran a su pueblo la lluvia que devolviera a los
trigales la fertilidad perdida. Regresarían los hombres y sus familias, ocuparían
sus antiguas casas y el silo se llenaría de nuevo. Todos nadarían ahítos en sus
riquezas, el alguacil recibiría sus tributos y nadie más volvería a acordarse
del niño desaparecido
Pág.168[...]-Cuando muera, entiérrame lo mejor que puedas
y ponme una cruz, aunque sea de piedras.
-¿Me pondrás la cruz?.
- Sí.
Pág.171[...]un valle que no existía,....
Pág.171[...]Usted puede quedarse. Es a mí a quien busca el
alguacil.
Pág.172[...]-Mírame.
.[...]-Yo también tengo mis cuentas pendientes con ese
hombre. Con aquel eccehomo a la vista, la ofensa recibida era evidente. Si con "cuentas pendientes "el viejo se refería a la paliza o a algún otro asunto anterior,
fue algo que el niño nunca preguntó.
[...]no sería extraño que pastor y alguacil hubieran cruzado sus caminos en el pasado..
El viejo le dijo que huirían a los montes del norte...
[...]seguramente, el alguacil no emprendería un viaje tan largo para buscarlos en un lugar en un lugar tan
alejado de su jurisdicción. También le explicó que aquélla era una tierra donde
no faltaba el agua en ninguna época del año.
Pág.186[...]en su atmósfera alcohólica. El mismo olor dulzón que
tantas veces había percibido en su padre al volver de la taberna
Pág.189[...]como si contemplara un manjar apetitoso, recorrió al niño de
los pies a la cabeza con la mirada.
Pág.190[...]Dio por hecho el tormento al que sería sometido y
no lloró, porque ése era un lugar que ya había visitado decena de veces.
Pág.193[...]El chico, que hasta el momento había aguantado sin
llorar, sollozó.
Pág.197[...]el cabrero le dejó llorar durante un rato...
Pág.202[...]Una densidad de sacristía vieja....., durante
siglos, los gritos de monaguillos, huérfanos y expósitos
Pág.203[...]Debes enterrar los cuerpos
Pág.206[...]en su delirio, el ayudante le había confesado: la
moto, la sala de los trofeos de caza, el padre, la manta, el silo, los
tributos, el dóberman, el niño. Los niños.
Pág.210[...]el infierno ya tiene las puertas abiertas para
ellos.
[...]Una mañana, mientras descansaba entre las paredes de una vieja casa para peones camineros, escuchó el tamborileo de la lluvia sobre una chapa caída.
[...]allí permaneció mientras duró la lluvia, mirando cómo Dios aflojaba por un rato las tuercas de su tormento."