30 diciembre 2012

PÍO BAROJA -LA CAJA DE MÚSICA (VIDAS SOMBRÍAS)


Fotografía de Wikipedia :
Siempre me han parecido que esos artilugios guardan algún secreto en su interior. Las hay verdaderamente bonitas, y, si son un poco complicadas, verlas funcionar es un divertimento. 
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Pío Baroja, en 1900 publicó 'Vidas sombrías' unos relatos cortos
que escribió mientras estuvo en Cestona.
Recuerdo que me encantaron cuando los leí. 
Dedicaré la entrada a  'LA CAJA DE MÚSICA'   
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Desde el comienzo, el contenido de 'LA CAJA DE MÚSICA' , aparte de presentarnos unos personajes nos lleva de paseo por París, y nos mantiene intrigados como en una buena película, de la que no se pueden dar más que unos pocos datos, para no desvelar la trama.
Merece la pena disfrutar leyendo el libro, pues hay otros cuentos que también son inolvidables.

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Copiaré -textual- unos fragmentos de 'LA CAJA DE MÚSICA'
que he encontrado en este enlace.

[...]    



III Lorenzo Borda
[...]"El viejo italiano y su nieta hacían juguetes mecánicos y restauraban muebles y porcelanas. De esto vivían. Por entonces trabajaban casi únicamente para la tienda de antigüedades de la calle del Bac. Yo comencé a ayudarles, y a cambio de mi colaboración comía con ellos. "



IV. La princesa 
[...]"Al llegar al bulevar Saint-Germain, Téllez, el anticuario, me invitó a sentarme y a tomar un bock en la terraza del café de Flora"
[...]
[...]"-No sé si usted se ha fijado en mi caja de música -dijo-. Tiene sobre la tapa cinco muñecos músicos, articulados, en fila, con trajes de 1830 al 1850, o quizá más tarde. El de en medio, con frac azul, de botones dorados, chaleco blanco, barba y melenas, dirige la orquesta; a sus dos lados, uno toca el violín, y el otro el violonchelo; en los extremos, un negro toca la flauta, y el otro el tambor. Alrededor de ellos corren y giran dos bailarinas."
[...]
[...]"La caja no tiene marca de fábrica ni fecha. Delante, bajo un cristal, hay un tarjetón en el que se leen, con letras manuscritas, las piezas de música que tiene. Éstas son:"

"El carnaval de Venecia, de Paganini;
«Ecco ridente il cielo», de El barbero de Sevilla, de Rossini. "



El carnaval de Venecia, de Paganini
 


«Ecco ridente il cielo», de El barbero de Sevilla, de Rossini  
Canta: Juan Diego Flórez


[...]"Quería saber el valor exacto del esmalte, y fui a varias tiendas de antigüedades de la orilla derecha y expliqué y describí cómo era. Me pidieron que lo llevara para que lo examinaran. Pude sacar en consecuencia que era un esmalte lemosín, de los pintados, y que en el Museo del Louvre estaban las piezas más importantes de esta clase de obras. "
...
[...]-"Si ese esmalte que me describe usted no está falsificado -me dijo un anticuario-, yo le doy por él ciento cincuenta mil francos.
Estuve en el Museo del Louvre y me convencí de que el esmalte era auténtico.
Tenía un conocido fotógrafo, y fui a su taller para que hiciera varias fotografías de mi tesoro. Naturalmente, no me separé de él."

[...]" De pronto se presentó un agente del Museo Británico. Subió a mi casa. Venía a ver el esmalte..."
...
[...] "Lo examinó con atención con una lente, y dijo:
-Sí, efectivamente, es auténtico. ¿Cuánto quiere usted por él?
-Está tasado en doscientos cincuenta mil francos. "

[...]"El agente del Museo Británico se fue, y cuatro días más tarde apareció otro de un museo de Nueva York. Se resistía a dar los doscientos cincuenta mil francos; pero yo me manifesté inexorable, y tuvo que darlos. "
"El mismo día que terminé este asunto murió Lorenzo Borda. Después de colocar en un Banco doscientos cuarenta y cinco mil francos, fui a su entierro. "

...
Continúa (VER ENLACE TEXTO: 'LA CAJA DE MÚSICA' de Pío Baroja)  
 

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ENLACE:



11 comentarios:

pancho dijo...

No todo el mundo abandonaría un puesto de trabajo de médico para dedicarse a la incertidumbre de la literatura. Tiene su mérito.

Recuerdo un museo de artilugios musicales que visitamos en Utrecht. Había muchos parecidos al de la foto.

También en Portugal si pides una "bock" en un bar, te ponen una cerveza. Es una marca.

Un abrazo y Feliz Año.

Abejita de la Vega dijo...

No me extraña que Baroja abandonara su plaza de médico en Cestona, debía ser frustrante no poder hacer nada ante tantas enfermedades. Porque la Medicina estaba entonces en pañales.

Llevaba su negocio de panadería y escribía, más tranquilidad. Le quedaba tiempo para sus cajas de música y sus paseos por el Retiro. Ese artilugio que describes, el de la orquesta debe ser muy curioso.

Feliz 2013. Besos.

PENELOPE-GELU dijo...

Buenas noches, pancho:

Feliz Año Nuevo, 2013
Como sabemos Pío Baroja pertenecía a una familia que contaba con medios económicos para poder prescindir de los dineros que pudiera aportarle ejercer la medicina.
A los veintiocho años publicó –con éxito- el libro de cuentos. Vemos lo muchísimo que escribió, así que no hay duda de que era su gran pasión.
Hay un relato precioso, Mari Belcha, que nos lleva a imaginar que al conocer la situación económica de la mayoría de sus pacientes, los ingresos por su trabajo de medicuzarra fuesen mínimos, pues dejaría muchos duros en la frente de los necesitados.
- Haré una entrada de otra ‘caja de música’, diferente. Me refiero a la película de Costa Gavras de 1989. Mientras, te dejo un enlace para que recuerdes tu viaje a Utrecht.

Abrazos.

PENELOPE-GELU dijo...

Buenas noches, Abejita de la Vega:

Esas cajas de música son muy misteriosas. Las caras de los muñecos, los movimientos...
No sé si recordarás una tienda de la calle Laín Calvo que tenía en el escaparate unos autómatas. Me encantaba mirarlos.
Al ser burgalesas quizá sea un poco por lo del Papamoscas.

Abrazos.

Abejita de la Vega dijo...

Ay, Gelu, me has leído el pensamiento. En dos puntos: el bello relato de Mari Belchaque fue mi primer contacto con Baroja, estaba en mi libro de Lengua de cuarto de Bachiller, a lo mejor el mismo que estudiaste tú. No daba clase Carmen Méndez, pero no es mérito de la profe sino todo lo contrario. Yo me aburría de tanto complemento directo e indirecto y me refugiaba en las lecturas que traía el libro y que la docente no consideraba de suficiente interés.
Me encantó el medicuzarra, el médico viejo, que se preguntaba en qué pensaba Mari Belcha cuando miraba al cielo. Me extrañaba que hubiera un cuento que no acabase, porque aquello no terminaba de ninguna manera, no sabía yo de relatos abiertos entonces. Pero lo leía una y otra vez.

En cuanto a los autómatas de la calle Laín Calvo, en una tienda de electrodomésticos, los recuerdo muy bien. Hace mucho que no están, creo que murió su creador. Los personajes fijos eran los gigantillos, pero cambiaba el tema de vez en cuando y ahí estaba yo, de camino a la clase de Matemáticas que daba un maestro represaliado, en el pasaje de la Flora. Desde mi casa de la Paloma era un camino corto, con parada en el escaparate aquel.


Recuerdos de una mañana de primero de año.

Besos

Abejita de la Vega dijo...

Corrección: ...nos daba clase Carmen Méndez...

ñOCO Le bOLO dijo...


· Muy bien documentado.

· Mis mejores deseos para este año que nos amenaza

· CR · & · LMA ·


Pedro Ojeda Escudero dijo...

Hay, en los relatos breves de Baroja, tanta vida que en muchos de ellos caben novelas enteras.

PENELOPE-GELU dijo...

Buenas noches, Abejita de la Vega:

Desde mi casa hacía el camino al revés que tú, cuando pasaba a diario por ese escaparate.
En casas de algunos de mis familiares tienen unos relojes de péndulo comprados allí, y que tienen en metal plateado o dorado la reproducción de la Catedral.
En cuanto a las clases de Literatura el profesor de esa asignatura fue Enrique Avilés. En mi libro no estaba el relato de Mari Belcha. Lo leí unos años más tarde.

Abrazos.

PENELOPE-GELU dijo...

Buenas noches, ñOCO Le bOLO:

-En la Red se encuentran tesoros, dejados por muchas personas.
-La verdad que el Año parece que viene asustando.
Esperemos remontar.

Un abrazo.

PENELOPE-GELU dijo...

Buenas noches, profesor Ojeda:

Pensaba lo mismo. Y en la cantidad de personajes que aparecen en los libros, tan bien descritos de cuerpo y alma.

Saludos.