'APENAS SENSITIVO'
EDITORIAL PRE-TEXTOS
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(Copio de 'APENAS SENSITIVO')p.176…"Antes de llegar a la Puerta del Ángel vimos entre el gentío a un artista callejero con aspecto de mendigo, joven y delgado, que había montado en una de las aceras un tinglado de marionetas. Eran preciosas, de madera, y parecían muy antiguas, vestidas pobremente. Representaban a músicos callejeros. Eran, como si dijéramos, metamarionetas. Algunas de ellas eran iguales al que las manejaba, barbudas y flacas, y aunque los muñecos fuesen vestidos de frac, estos eran unos fracs viejos, abollados, polvorientos, que no se diferenciaban demasiado de las ropejas que vestía su dueño. Las vi al paso, y me electrizaron, ellas y la música que interpretaban.[…]Los músicos llevaban todos su instrumento en la mano, dos violinistas, un flautista, un trompetista, un contrabajo y un pianista. No se sabía cómo podía hacerlos moverse a todos de aquella manera. Al lado había puesto un magnetófono. Los músicos tenían una expresión muy triste. Casi todos eran calvos o tenían unas guedejas amarillentas o blancuzcas que les colgaban del cogote, como los viejos profesores de conservatorio que además han de tocar en los cafés, para poder llegar a fin de mes.
El pobre que movía las marionetas sólo podía
moverlas de dos en dos, de modo que los otros cuatro músicos se limitaban a oír
a sus compañeros, sentados en unas sillas, muy circunspectos y serios,
esperando su turno delante de sus atriles, mientras aquellos tocaban.
Cuando nosotros llegamos, el que estaba
interpretando era el pianista, con los faldones del frac colgándole detrás de
la banqueta, acompañado del flautista. Era una sonata de Mozart, preciosa. [ …]El titerero movía sutilmente los hilos,
nada, imperceptiblemente, porque los músicos no eran de la escuela de Paganini
ni de Liszt, histéricos y gesticulantes, sino que parecían ensimismados, como
si ellos mismos estuviesen escuchando esa música dentro de sí mismos, y no
quisieran hacer ruido ni ningún movimiento que les distrajera de eso. Fue un
milagro. Parecían recordarnos a todos lo que éramos y lo que íbamos a ser
durante todo un día, marionetas, pero no tan concertadas. Le entraban a uno
ganas de sentarse en el bordillo de la acera y confesarles a aquellos muñecos
de madera las cosas tan penosas que hemos de hacer en esta vida. Lo más extraño
es que la gente, indiferente, pasaba de largo. El titerero trabajaba
concentrado en sus muñecos, pero se veía que también oía él la música por
dentro, porque no se le despintaba de la boca una sonrisa seráfica.
[…] el pianista levantó
del teclado una mano y me dijo adiós, y nosotros nos fuimos con la música
aquella maravillosa deshojándosenos en el alma."
Andrés Trapiello
Andrés Trapiello
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He encontrado en YouTube
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A modo de explicación
En el blog de Rosa, encontré un poema que me gustó,
de Andrés Trapiello
En el blog de Rosa, encontré un poema que me gustó,
de Andrés Trapiello
y dije que haría un post, hablando de 'APENAS SENSITIVO', libro del mismo autor que leí hace unos años, -la edición que tengo es del 2011- pero recordaba las imágenes que describía en el texto que he escogido, que el escritor situaba en:
Al preparar la entrada, y buscar músicos callejeros, he encontrado este vídeo que me ha conmovido, más aun que cuando leí esas páginas por primera vez. Un violinista casi anciano, artista callejero, zurdo, tocando las danzas Czardas de Vittorio Montti.
Y he pensado -una vez más- lo injusta que es la vida, o la suerte, o qué sé yo, con muchas personas.







