16 octubre 2014

Segundo Tomo del Ingenioso Hidalgo DON QUIJOTE DE LA MANCHA- Alonso Fernández de Avellaneda (5)



- Portada del Quijote de Avellaneda  -  
Fotografía sacada de Wikipedia

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Alonso Fernández de Avellaneda es el seudónimo del autor del libro conocido como el Quijote de Avellaneda (título original: Segundo tomo del ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha), publicado en Tarragona el año de 1614. Hasta el momento, no se ha podido dar con su verdadera identidad.

Quijote de Avellaneda, continuación del Quijote, escrita por el escritor anónimo cuyo seudónimo fue « Alonso Fernández de Avellaneda »





De la repentina pendencia que a nuestro don Quijote se le ofreció con el huésped 
al salir de la venta


[...]Despertó don Quijote, despavorido a las voces que dio Sancho, diciendo:[...] confiesa la hermosura de la princesa gallega, la cual es tan grande, que ni Policena, Porcia, Albana ni Dido fueran dignas si vivieran, de descalzarle su muy justo y pequeño zapato.
[Don Quijote]...había imaginado defender la hermosura de la gallega contra todos los caballeros estranjeros y naturales, y llevarla al reino o provincia de donde imaginaba que era reina o señora
[...]-Señor -dijo Sancho-, la gallega está muy contenta y bien pagada; que ya yo le he dado los docientos ducados que vuesa merced me mandó
[...]-Pues dile, Sancho -dijo don Quijote-, que apareje su preciado palafrén, mientras yo me visto y armo, para que partamos.
[...]Dijo el ventero que se le debían catorce reales y cuatro cuartos

[...]Y, volviéndose a Sancho, le mandó se los pagase. A la que volvió la cabeza para decírselo, vio junto al ventero a la moza gallega, que estaba con la escoba en la mano para barrer el patio, y díjola con mucha cortesía:
[...] veníos conmigo a la ciudad de Zaragoza, que allí, después de las justas, defenderé contra todo el mundo vuestra estremada fermosura
[...]El ventero y los demás huéspedes, que semejantes razones oyeron a don Quijote, le tuvieron totalmente por loco y se rieron de oír llamar a su gallega «princesa» y «infanta»
[El ventero]...Andad ahora en hora mala, bellaca, a fregar los platos, que después nos veremos.
Y, diciendo esto, alzó la mano y diola una bofetada, con tres o cuatro coces en las costillas
[...] Alborotáronse todos los de la venta, y cada uno tomó las armas que más cerca de sí halló...
[...]Don Quijote volvió las riendas a Rocinante, diciendo a grandes voces:
-¡Guerra, guerra!
[...]Estorbólo la mujer y los huéspedes con Sancho, diciendo que aquel hombre era falto de juicio, y, pues la herida era poca, que le dejase ir con todos los diablos.
[...]Sancho, escusándose que no tenía culpa de lo sucedido, se despidió dellos muy cortésmente y se fue para su amo
[...]-Calla, Sancho -dijo don Quijote-, que si me ven huir, dirán que soy un gallina cobarde.
[...]caminemos antes que entre más el sol, que deja vuesa merced bien castigados todos los de la venta
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y enlazo este trabajo dejado por un usuario en 

 YouTube.
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Me parecieron muy interesantes los apuntes de 
en su 
Cuaderno de Literatura,(1915?)
que aparecen recogidos en
 Obras Completas-Prosas-Volumen II-Espasa Calpe.1989

Pág- 1415 [...]"Mientras escribía el capítulo 59(*), Cervantes tuvo noticia de que acaba de salir a luz una continuación apócrifa, impresa en Tarragona con el nombre de Alonso Fernández de Avellaneda. Se atribuye a Luis de Aleaga, confesor del Rey; a Bartolomé Leonardo de Argensola; a López de Úbeda; a Lope de Vega, Tirso y Ruiz de Alarcón; a Juan Martí y a Fray Luis de Granada." 
(*)En el capítulo LIX, II  

“-Quienquiera que dijere que don Quijote de la Mancha ha olvidado, ni puede olvidar, a Dulcinea del Toboso, yo le haré entender con armas iguales que va muy lejos de la verdad; porque la sin par Dulcinea del Toboso ni puede ser olvidada, ni en don Quijote puede caber olvido: su blasón es la firmeza, y su profesión, el guardarla con suavidad y sin hacerse fuerza alguna”
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12 comentarios:

Ele Bergón dijo...

Hola Gelu.

Gracias por pasarte por mi blog. La verdad es que ando un poco desganada en esto de los blogs. Estoy metida en otras cosas. Así que perdona el que no pase con tanta frecuencia por el tuyo.

Estoy capítulo a capítulo leyendo este Quijote del tal Avellaneda, pero noto que no me tira como el otro. Creo que al acabar el mes lo dejaré. Me parece muy barroco y ampuloso. Le doy un poco de voz al personaje de Sanchico, el hijo de Sancho Panza, que cree en la anterior lectura del verdadero Quijote, pero sin mucho entusiasmo, la verdad.

Ya veo que sigues con tus interesantes enlaces.

Un abrazo

Luz

(Tenemos pendiente lo de Pardilla)

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Cada vez tengo más claro que Cervantes reescribió su segunda parte desde el inicio al tener noticia del de Avellaneda...

PENELOPE-GELU dijo...

Buenas noches, Luz:

Leo todas tus entradas, y estoy al corriente de las quejas fundadas del Sanchico.
En el capítulo II de la Segunda parte, del Quijote de Cervantes, decía Sancho Panza, el auténtico.
[...]“que anoche llegó el hijo de Bartolomé Carrasco, que viene de estudiar de Salamanca, hecho bachiller, y, yéndole yo a dar la bienvenida, me dijo que andaba ya en libros la historia de vuestra merced, con nombre del Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha; y dice que me mientan a mí en ella con mi mesmo nombre de Sancho Panza, y a la señora Dulcinea del Toboso, con otras cosas que pasamos nosotros a solas, que me hice cruces de espantado cómo las pudo saber el historiador que las escribió.
-Yo te aseguro, Sancho -dijo don Quijote-, que debe de ser algún sabio encantador el autor de nuestra historia; que a los tales no se les encubre nada de lo que quieren escribir.”

Abrazos.

PENELOPE-GELU dijo...

Buenas noches, profesor Ojeda:

Es una obra tan enorme -de volumen- y tan magnífica, la de Cervantes, que pienso que tuvo que emplear muchos años en construirla.
Pudo en ese año 1614-1615, añadir contenidos en los capítulos para rebatir lo que no quería dejar pasar al del apócrifo.
Hacer ese trabajo arduo y conseguir el resultado maravilloso final, tuvo que ser agotador.

Abrazos.

María del Carmen Ugarte García dijo...

Buen argumento para una novela o una película: un febril y exhausto Cervantes reescribe partes de lo que tiene entre manos ante la aparición del Quijote apócrifo. ¿Quién sabe si a don Quijote no lo salvó este Quijote apócrifo?

Anónimo dijo...

El contraste entre ambas segundas partes es de lo más instructivo.
Besos Paco Cuesta
(Tengo algunos problemas con mi equipo. Disculpa)

Abejita de la Vega dijo...

El cruce entre los dos quijotes es muy instructivo, como dice Paco Cuesta.

Avellaneda nos aporta mucha luz sobre el cervantino. Don Miguel tuvo noticias del apócrifo y rehízo la segunda parte, a mí también me cuadra que fuera así, corregiría desde el primer capítulo. Nunca sabremos como fue inicialmente esa segunda parte.

Machado y Dulcinea, qué hallazgo el tuyo, Gelu. Sin Dulcinea no hay Quijote, qué es eso de caballero desamorado.

Un abrazo, amiga.

PENELOPE-GELU dijo...

Buenas noches, María del Carmen Ugarte García:

A Cervantes tuvo que causarle muchos quebraderos de cabeza y robarle muchas horas de tranquilidad.
En recompensa -histórica-, ¡cuántos lectores han quedado enamorados de su obra!

Un abrazo

PENELOPE-GELU dijo...

Buenas noches, Paco Cuesta:

Voy capítulo a capítulo con la lectura, sabiendo que en el tiempo que ha programado el profesor no llegaremos al final.
En este caso, no pienso terminarlo.
Quiero conservar, sin equivocaciones, el recuerdo del Quijote auténtico.

Un abrazo

PENELOPE-GELU dijo...

Buenas noches, Abejita de la Vega:

Hay envidiosos hasta del desventurado en amor. Nunca faltan “malsines”, diría Antonio Machado.
El disgusto que tuvo que representar para Cervantes, y el retraso en obtener algún dinero con lo pensado publicar en fecha prevista.

Abrazos.

pancho dijo...

Un don Quijote feminista que intenta defender a la moza gallega del maltrato de su amo. Pero escapa cuando ve que las cosas se ponen feas.
Sancho se entiende bien con la gente del pueblo llano, que en aquellos tiempos eran más llanos que ahora.
Un abrazo.

PENELOPE-GELU dijo...

Buenas noches, pancho:

Sancho es el cuidador de su señor, y de su cartera.
También me quedé pensando en la pobre criada de la venta, y en su futuro después de partir el que quizás sería el único que le había tratado con respeto en su vida.
Dejo una canción, que me ha venido a la cabeza.
Como no quiero ser injusta, ese tipo de amos como el ventero, pegarían a todos los indefensos.

Un abrazo