08 enero 2015

LA SONRISA ROBADA (2) - JOSÉ ANTONIO ABELLA



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Lectura colectiva,

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Sigo a la espera de recibir el libro.
Confirman en Correos que hay retraso, y que es normal que no me haya llegado.
Como el autor tiene la gentileza de dejarnos leer dos capítulos y el índice, 
con su regalo previo, haré el post correspondiente a la lectura de esta semana.


Comienza con un fragmento del poema Noches de Prusia de Alexander Solzhenitsyn, en el que se puede apreciar la brutalidad y el sinsentido de las guerras.
Encuentro en la Red, esta traducción:

 Noches de Prusia
"Las paredes acallan el gemido
de la madre herida que aun respira.
Su hijita yace en el colchón muerta.
¿Cuántos se le han echado encima?
¿un pelotón?, ¿una compañía?
Una niña ha sido convertida en mujer,
una mujer en cadáver...

La madre suplica
¡Soldado, mátame!
Y todo viene a ser simples frases:
¡no olvides! 
¡no perdones!
¡sangre por sangre! ¡diente por diente! "

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pág. 10* Fragmento del poema 'Noches de Prusia' escrito tras la experiencia de Alexander Solzhenitsyn durante la toma de  Königsberg, cuando el futuro Premio Nobel, era soldado voluntario del Ejército Rojo. 



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Destaco esta pregunta que se hace el autor, porque es la que nos viene a la cabeza, nada más leer el resumen de lo que íbamos a encontrar en las páginas del libro.

Copio

Pág.18..."¿Habrá alguien -me pregunto al inicio de mi propio viaje- capaz de comprender su amor a la antigua, tal vez un poco cursi, infectado de romanticismo? ¿Seré yo capaz de hacerlo comprender en un tiempo donde todos estamos de vuelta, inmunizados contra cualquier sentimiento que –como ya predijera Bécquer- no pueda ser traducido a cifras en un cheque bancario?

No lo sé. Las cartas de Edelgard tienen para mí un embrujo difícil de explicar. Tantas veces las he leído que sus palabras han acabado por confundirse con las mías. Ellas son el origen y el sustento de mi viaje. Durante toda una vida, no sólo en su camino a Flensburg, las palabras de Edelgard acompañaron a José. Pero ambos compartimos los genes de un romanticismo tardío y una adolescencia incurable y errática, que se agrava con los años."

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Nos ocurre como a José Antonio Abella, y como también somos románticos, nos sentimos atraídos por


Copio

pág. 33[...]"17 de enero 1949[...]"Terminamos la tarde en casa de Belando escuchando música:
Cada día siento que me gusta más la música. Despierta en mi ideas inexpresables y me hace sentirme feliz..., o desdichado a veces."








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Pág.26[...] 1 de enero 1949
[José Fernández Arroyo Por la tarde he estado en el cine viendo una preciosa película La señora Parkington."
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7 comentarios:

Pedro Ojeda Escudero dijo...

La música es una parte importante en esta novela. Siento que aún no te haya llegado.

PENELOPE-GELU dijo...

Buenas noches, profesor Ojeda:

Estoy esperando la hora del cartero, como imagino harían Edelgard y José.
Enlazo la música que nos deja Isla del Naúfrago, para 'La sonrisa Robada'.


Abrazos

Abejita de la Vega dijo...

Esperando al cartero, nos ofreces mucho y muy bueno. Sé que te gustará mucho porque Edelgard habla de la música con pasión. Y de las flores y del amor. Románticos incurables los dos josés.A Abella, abeja, lo conoceré el martes 13, haré mi crónica.
Besos

Gelu dijo...

Buenas noches, Abejita de la Vega:

El martes, no tengo duda, será un estupendo encuentro con el autor. Leeré todo lo que nos cuentes.

Abrazos

P.D.: Me gustan las esculturas de nuestro paisano. Al ver el monumento a la trashumancia, pensé en Cipriano Salcedo y en la reina del Páramo de 'El hereje' de Delibes.

Paco Cuesta dijo...

Solo los espíritus muy sensibles son capaces de un amor así.

PENELOPE-GELU dijo...

Buenas noches, Paco Cuesta:

¡Qué sentimiento el del amor!
Tantas personas en el mundo, y sentirse atraído por alguien en especial.

Abrazos.

ñOCO Le bOLO dijo...


Como siempre, un post muy documentado y, además, interesante. En otro rato escucharé los audios.

Un abrazo

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